Siguiendo una tradición de ya bastante tiempo, me dedico actualmente a discernir y estudiar los tabloides amarillistas de la ciudad.
Primero, y según lo que he aprendido hasta ahora, el tabloide es aquel periódico que cumple con ciertas especificaciones de tamaño, no de contenido, como quizá algunos políticos quisieran hacerlos creer.
Ahora, remontándome a incluso antes de la canción de Botellita de Jerez (todo lo que digas se hará al revés), a nuestro pueblo le parece llamar mucho la atención todo aquello que sea sumamente morboso. Y o me refiero a los chismes de la farándula o las criticas sin escrúpulos hacia las figuras publicas. Plena y totalmente la intromisión a las vidas de personas comunes y corrientes, sus indiscreciones y accidentes.
¿Que culpa tiene el pobre obrero a quien apuñalaron en la espalda con un pedazo de vidrio de ser fotografiado recibiendo atención medica sin camisa y en medio de la calle? Ahh, es que insulto a la pareja de un hombre que pasaba por la calle...quien casualmente era un hombre vestido de mujer (a ellos también les tomaron foto).
Pero pues, ¿Qué le vamos a hacer? No somos el único país con periódicos de esta índole, y de nada sirve decir que es culpa del gobierno por no hacer nada por la educación o de los medios por sostener esta clase de periódico/revista.
La verdad es que es un vicio, un placer culposo, algo compran los taxistas, traileros, trabajadores, obreros, amas de casa, abuelitas, señores de "sociedad", cualquier estrato socio-económico y demás interesados para pasar el rato. No debería ser llamado periodismo la actividad de producir un ejemplar de estos, pero tampoco debería de ser satanisado de ser lo peor que existe en el medio y tener el peso de idiotizar a la gente que lo ve.
A fin de casos, es algo que existe, que refleja ciertos intereses por parte de la sociedad y que es parte de algo mucho mayor y complicado.